Si la meditacin cristiana es pensamiento, emocin e
imaginacin que llevan a la oracin, a la conversacin con Dios, entonces una obra de
arte puede ser una ayuda de mucho valor.
San Ignacio en sus ejercicios espirituales nos abre a una dimensin
integradora de la oracin, aplicando a ella todos nuestros sentidos. Nuestra
imaginacin suele estar bloqueada por recuerdos dolorosos, en esos casos la obra de arte
religioso comprometer un sentir diferente que puede restaurar nuestros sentidos.
El arte se us durante siglos como una herramienta educativa, como un
autntico catecismo, una de cuyas muestras mas espectaculares fueron los vitraux de las
catedrales en la Edad Media.- El artista puede ayudar a que nosotros veamos
algo de una nueva manera o hacernos sentir la emocin de un siglo pasado.
Dios es la fuente original y autor de toda la belleza. Ver
Sabidura 13:3; "Catecismo de la Iglesia catlica" sec. 2129.
Como dice San Juan Damasceno la belleza de movimiento y las imgenes nos llevan a la
contemplacin, como un prado encanta los ojos y sutilmente infunde el alma con la gloria
de Dios.
El catecismo de la Iglesia catlica, sec. 2501 dice "el arte
entraa as, cierta semejanza con la actividad de Dios en la creacin, en la medida en
que se inspira en la verdad y el amor de los seres...". sec.2502 "el arte
sacro... tiene - como vocacin propia - evocar y glorificar en la fe y la adoracin el
misterio trascendente de Dios, belleza sobreminente e invisible de verdad y de amor,
manifestado en Cristo, "resplandor de su gloria e impronta de su esencia " (Heb
1,3) en quien "reside toda la plenitud de la divinidad corporalmente" Col 2,9).
El arte sacro verdadero lleva al hombre a la adoracin, a la oracin y al amor de Dios
Creador y salvador, santo y Santificador"