CARISMAS 
Son gracias especiales de Dios y de su Espritu .La
palabra "carisma" significa una "gracia" o don gratuito y concreto, un
beneficio que produce gozo. En la prctica, se refiere a alguna gracia especial de orden
sobrenatural, no a una cualidad o talento natural; por esto no se pueden prever, forzar ni
conquistar, aunque s hay que colaborar con fidelidad generosa.
San Pablo describe los carismas como "la
manifestacin del Espritu para el bien comn" (1Cor 12,7). Son, pues, dones que
pertenecen a toda la comunidad eclesial. Con esos dones hay que recordar tambin las
gracias que recibe cada fiel segn la vocacin o la misin encomendada (gracia de
estado).
Los carismas son una comunicacin especial del
Espritu, segn diversas manifestaciones que se armonizan con la fe, la caridad y el
servicio de quienes presiden la comunidad con el encargo de discernir y alentar los mismos
carismas (cfr. 1Cor 12-14; Roma 12; cfr. LG 12). San Pablo indica tambin algunas gracias
o carismas especiales: curaciones, milagros, profecas, discernimiento de los espritus,
don de lenguas... Pero, sobre todos esos dones, est la caridad, que es el don del
Espritu que sobrepasa a todos los dems (1Cor 13).
Acogerlos con humildad y gratitud
Todos los carismas, an los que parecen ms sencillos, "estn ordenados a la
edificacin de la Iglesia, al bien de los hombres y a las necesidades del mundo"
(CEC 799). La comunidad eclesial los ha de acoger con humildad y gratitud, puesto que
estn ordenados a la santidad de todos y a la accin apostlica de la misma Iglesia. La
regla de discernimiento es la caridad, es decir, la comunin eclesial, puesto que toda la
Iglesia (con sus servicios o ministerios, vocaciones y carismas) es "obra del mismo
Espritu, que los distribuye a cada uno como l quiere" (1Cor 12,11).
Puesto que toda persona e institucin recibe gracias
especiales del Espritu para cumplir la propia misin, no se puede contraponer carisma a
institucin. Toda la Iglesia es "comunidad de fe, esperanza y caridad, como un todo
visible" (LG 8). La presidencia de la comunidad (por parte de los sucesores de los
Apstoles) es un servicio de discernimiento, de garanta y de continuidad. "Uno
solo es el Espritu, que distribuye sus variados dones para el bien de la Iglesia segn
su riqueza y la diversidad de ministerios. Entre estos dones resalta la gracia de los
Apstoles, a cuya autoridad el mismo Espritu subordina incluso los carismticos"
(LG 7).
Los propios carismas se valoran en relacin con toda la
comunidad eclesial, es decir, con otras personas e instituciones que han recibido tambin
sus propios carismas. Todos tienen algo especfico que aportar para el bien de toda la
Iglesia local y universal, "para la edificacin del Cuerpo de Cristo" (Ef
4,12). La pastoral de conjunto es una concretizacin de esta comunin corresponsable,
poniendo en relacin laicos, personas consagradas y sacerdotes, para equilibrar e
integrar ministerios y servicios, salvando los carismas especficos. La unidad y
coordinacin, que respeta siempre el principio de subsidiariedad, corresponde a quien
preside la Iglesia particular como sucesor de los Apstoles y en comunin con el carisma
de Pedro.
Lectura de documentos: LG 7-8,12; 
