Dr. Carlos Velazco Surez

TRATAR DISTINTO A LO QUE ES DISTINTO

La familia est en el centro de la crisis y de las impugnaciones que sacuden a la sociedad moderna, precisamente por tratarse de la institucin fundamental de la sociedad y la garanta de su estabilidad y de su carcter humano S. S. Pablo VI

En nombre del derecho a ser diferente o a la diferencia se vulnera gravemente el derecho a la diferencia de una institucin esencial para la subsistencia de la sociedad. Esta contradiccin pone al descubierto el hecho central que rene a todas estos movimientos e iniciativas a lo largo del mundo: la confusin. Deliberada o inadvertida, esta confusin debe ser sealada y esclarecida cada vez que se presenta, como en el caso que hoy nos ocupa.

La primera y principal confusin se da entre la legtima e irrenunciable exigencia de las personas con comportamientos homosexuales a ser tratadas por la sociedad con justicia, es decir, con pleno respeto a sus derechos fundamentales como personas, y la exigencia a que su anormalidad sea considerada como normal.

El sexo es una de las realidades en que se manifiesta de la manera ms incontrovertible la existencia de un orden profundo de las cosas que nos es dado. Hay un gran orden de la sexualidad y del amor que nos seala el camino de la normalidad, de la salud, de la plenitud, de la felicidad (todos estos trminos son de alguna manera intercambiables) y hay trabas y desviaciones de ese orden, debidas a las causas ms variadas, que nos llevan a la anormalidad y al sufrimiento. El hombre viene a la existencia como varn o como mujer, en la totalidad de su humanidad. De acuerdo a la revelacin bblica (que ilumina la realidad de los hechos), el hombre es creado a imagen y semejanza de Dios como varn y como mujer (Gnesis 1,27), en una originaria distincin y complementariedad, en una unidualidad relacional que permite a cada uno sentir la relacin personal y recproca como un don enriquecedor y responsabilizante (Juan Pablo II, Carta a las mujeres, 8)

La utopa nihilista de la modernidad cierra desesperadamente los ojos frente a esta realidad. El orden profundo de las cosas es vivido por ella como una constriccin insoportable que debe superarse por cualquier medio. De all surgen una serie de equvocos que son causa, a su vez, de graves daos para las personas y los grupos que estas exigencias confundidas pretenden amparar. Esto se ha vuelto patente en el dominio de la medicina y de la salud.

En el que quiz sea el ms prestigioso texto de psiquiatra de la actualidad, Warren Gadpaille denuncia la deplorable politizacin anticientfica en la que ha desembocado el justificado esfuerzo por remover el peso de la estigmatizacin social de la homosexualidad. La presin activista de los grupos homosexuales logr que la Asociacin Psiquitrica Americana retirara el trmino homosexualidad como diagnstico de enfermedad en su famoso sistema de clasificacin ( DSM III y IV). Su ejemplo fue seguido por la OMS en su propio sistema de clasificacin ( ICD 9 y 10 ). La decisin provoc debates tan apasionados que fue sometida a votacin, la cual, a su vez, est siendo ahora cuestionada. Pero lo decisivo al respecto es lo que expresa en el trabajo citado Gadpaille : La verdad no puede ser determinada por voto, aun por supuestas autoridades. La historia de las cuestiones cientficas que se vuelven altamente cargadas emocionalmente no se distingue por la claridad de pensamiento ni

11

por una consideracin racional de los datos . En la ltima edicin del tratado, nuestro autor agrega, en contestacin a las crticas que le fueron formuladas: Lo polticamente correcto es tan indefendible cuando se aplica a la investigacin cientfica o al estudio de la orientacin sexual como lo fue durante generaciones de abuso en la psiquiatra sovitica para someter la investigacin cientfica del conocimiento a la ideologa poltica. Como vemos campea aqu, ostensiblemente, la confusin.

Otra grave confusin, en el terreno cientfico y prctico, es hablar de la homosexualidad como si fuera una entidad nica (en algunos casos como una suerte de tercer sexo). Lo que se presenta en los hechos es, en realidad, una amplia gama de actividades y de comportamientos homosexuales, conceptual y cualitativamente distintos entre s, que van, desde los transitorios y ocasionales, fruto de circunstancias particulares (crceles, internados, pocas de la vida como la adolescencia), hasta los ms graves en los que importa, no el comportamiento sexual, sino la alteracin profunda de la personalidad, muchas veces psictica. No podemos olvidar, adems, los casos de comportamientos sexuales desordenados, fruto de un mal uso de la libertad por parte de los hombres. Categorizar la homosexualidad como un estado unitario de ser es, por lo tanto, cientficamente insostenible. En su lugar, la clnica describe hoy da, una variedad dispar de comportamientos homosexuales verificables: homosexualidad preferencial adulta, pseudo-homosexualidad, homosexualidad en etapas de desarrollo, actividad homosexual situacional, comportamiento homosexual forzado o explotador, bisexualidad, homosexualidad ideolgica (sobretodo en militantes feministas).

Es en el campo de la medicina y de la psiquiatra donde se han podido comprobar, en los ltimos aos, las trgicas y desastrosas consecuencias de estas confusiones. En 1997, la Asociacin Psicolgica Americana apoy, en una declaracin, a quienes opinan que, siendo normales, los comportamientos homosexuales no necesitan tratamiento. y critic, y previno, adems, contra algunos de estos tratamientos. Cabe reflexionar: cuantas personas capaces de reasumir el tesoro de su identidad de varn o de mujer y de desarrollar las riquezas en l implcitas, aun a pesar de trabas y limitaciones, son privadas de este bien (que s es un derecho humano inalienable) a causa de estos desatinos que confunden en todo el mundo a la opinin pblica profana y profesional ? Cabe subrayar, al respecto, que la experiencia profesional demuestra que las orientaciones y comportamientos homosexuales son exitosamente tratables en una proporcin muy importante de los casos.

Un caso clamoroso ha puesto recientemente de manifiesto estos hechos en los Estados Unidos y contribuido a desenmascarar la falsedad que sostena la teora tan ampliamente aceptada del gnero (o de la determinacin psicosocial, genrica, de la identidad sexual), desarrollada por el famoso psiclogo neozelands John Money, del hospital John Hopkins de Baltimore. Durante varias dcadas, Money present ante un auditorio internacional, como un xito, el caso de un nio varn normal que perdi su pene en un accidente a los ocho meses de edad. El nio fue castrado, sometido a una plstica en sus genitales y educado a lo largo de once aos como mujer. El caso, que se hizo famoso en los anales de la medicina, termin por revelarse como un completo fracaso gracias, fundamentalmente, a la tenaz y heroica resistencia del nio que, aun sin conocer su verdadera historia, se neg a aceptar la identidad femenina que se le quera imponer logrando superar la terrible prueba que l y su familia soportaron durante tantos aos El anlisis de los hechos demoli los cimientos de la teora del gnero al volverse evidente la mentira que la sostena Es importante subrayar que esta teora sirvi de respaldo a otra iniciativa de Money, mundialmente aceptada: las intervenciones quirrgicas para la reasignacin de sexo, que se realizan por millares cada ao en todos lo pases.

12

La realidad termina siempre por imponerse frente a las teoras y proyectos arbitrarios que pretenden negarla. Queremos finalizar citando, a este propsito, unos prrafos de la nota publicada recientemente por el Dr. Jorge Mazzinghi en el diario La Nacin (y a la que pertenece tambin el ttulo de esta declaracin) :

Probablemente el uso abusivo de la palabra discriminacines uno de los factores que ha causado mayor confusin en el derecho contemporneo, ya que se suele incurrir en el error de que discriminar es, de por si, una actitud perversa, en vez de ser como es, el ejercicio de la inteligencia para tratar de modo distinto lo que es, en sustancia, distinto.

Es claro que puede haber discriminaciones inaceptables por su notoria injusticia y ellas deben ser evitadas, pero el temor de incurrir en tal extravo no debe inhibir de aplicar aquel principio romano: juzga bien quien bien distingue.

Por otra parte los efectos (del proyecto) son limitados. Por ms que el legislador se lo proponga no puede borrar la diferencias que la realidad propone, y proceder como si ellas no existieran. ()

La pretensin de que una unin que se exterioriza como una relacin afectiva estable y pblica, anloga a la familiar, con prescindencia del sexo de sus integrantes, produzca efectos equivalentes a los del matrimonio, no es un modo de evitar la discriminacin, sino un medio para ocultar la realidad y para fingir que es igual lo que es diferente..

 fuente.

Pontificia Universidad Catlica Argentina

JORNADA INTERDISCIPLINARIA

sobre el Proyecto de

LEY DE UNIONES CIVILES

El 19 de junio de 2002 se realiz en la Pontificia Universidad Catlica Argentina una jornada interdisciplinaria para tratar el Proyecto de Ley de Uniones Civiles, presentado ante la Comisin de Derechos Humanos de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Durante la misma, se presentaron diversas ponencias, agrupadas en : PANEL MDICO, PANEL JURDICO y PANEL SOCIOLGICO.

 

 

<%Ěfhv/ݳXkZ;[Ątڹ6v:I:UE@&{] UYpI-hK"6mߠ6=7Ow{%Ti_@<3K@n,F46>V9vbw%uL%0u,kj892pSAžu/j<.+P*6J#go@@@@ t ˾333!Kޖ9hN5⻱mkP_mK|g}%E(ͪ k[,$fA(8Ejygu 6U ֣4$[C}ξZՉޤ \ҿPew$e"Z\ɱ-r_h% XB+o Ձ IgB P%(t"0@.Ѕ @@@X!d4x cƇܙ M[: Lzx[^ro=4 M?gu{ϕPhA*MLϝ\lPgnz? #jQ2/$䇤ވ! LQ w2v:\8[QHfE4!4ȞIxȜ{]lM"lYpI-(\Ȟ\ 7L6ȗ//Ar&MRap$|-7s4n׮_-)rWZg;^ MWBѡ72_<|ί%oJz LQ2 FP.R,mY\pԁ}Wjl mWߔs\06"@@@G#d=jcrrU-:P,_gu 4.q$֣4$[C}ξZՉ%+ WyIZ*]^r蜴_`z-Giek&,kzq"GwމļWr-Ӵ|| ;Cv\w/@Asipδ^ɴp&̻̙|1pނ3;ҏเzhC$aesplfW 4I(ؠ&^skM p q6v#@@$d=눋X`l a_{sfֵbwW?.]I'YjHYt@k&(>HzLM2Z D%=Rhf`܋ψgp.jPID^t*\L@PRN,^Eܗ#x$@@P%d=!{>cnjQHvgdIenTi_@<3K@ShgWu/iPNMw2@:/@ Ap\mzil{}XE;٬5XZ^Jm\ҿPew$e"^r~Q199AJz(D篁se6 cgVM9iů&h2[>8׀&M3 C-(ϳA(|f$=.P΅*~+K-ċ/K4Gz']ȅ%@@&d="uZ7"J&X!Re݀xLeɮyj%I`>֋uA-n?{P|2dJ6zz[0jɰ^ uj/K*&[|'6ozKzq"KwމļWr&@@9'x_=Ă#&@-4c[d{>WBѡ7UήJ6( 7W\ZB\@d(et iCMY^73F]4([u\Y`Mi]ҭ .I5=E Y\.#2) /N$wN2&,kzp `8 (;zk:oB^" 2D,B^D(zAxi^"]D+ih^R'@@@C(d=āQl֣4D[C}Ω&--^⻗q/(@@@@@@))d5ċ~;hN%⻐)s* H ~.WWYi5([GYIP t\6k@++ /I!<5f 6(vX:׃,b~@ @P  d̙"8b%ҧZI&Լ.mW .*e|i&ʞt鋝ssOgg azԑֱ K2:}i9P8W o&8e!)@Pݎ\.s]P5iv+J%мn( &=R$U $ie*q VdV^t['^HfIdX0Vn3<)~s}2H5Lu%,t/u? Df:]}9Fs#f2X`I.˩5' g.@. ߵ;X+3^ɶ3+'s:eKL)t fY),irʓ!Z|P]SEmv[ P=tIvY'yѣK>uj΀ QDk^KVy`"QnJ@IDW- ٿALeˢ u5KLֵFl mr?c@u*$ݐgZCVQ AAVu"\5n %Z( 2llY. 2j)4ʃI:vژPT{NrO}eKSj5aZTG@Q9HE'TxPI]`H mlT]?fxk ^:Ɣv,Y5d _l\2J}5"P5bwݺ{ )*92 :`RHhB4Nv?( v~npUp_35H7s;Id @RnpOMri ,qꮰu78˵;=Gmi9gF\iyU\EUTxf%H\YwzDNACXM,D4P=hGư6ocL-.vI 5F]9nʦY(dCHQ"<@)"Lk0/ܸO-ʂ怕]zv}*JA@!˅f]Md,iӨ}( .<':5H%>%II/<d%bfBiRG%&tY@:mBz qN~<ο5[[U]hFBdhH "ՁLaƺiv|${7L@ZBRk3k}j4C]aX:W.5Jlښ3›: w:BS?904v|#6 kžHyzoo@qӇzvx/8q,3\P u.DK` i>Hwi{8M`pjZ]~y ]5Kּ4fyvj1o Gu,K}9Yk?qοjs~KMA鄌n5IYהA3\yDJ_mD*Garamond .BCacdeilnosuvI+p D  *333{$3 <|c\-n 9n4