TRATAR
DISTINTO A LO QUE ES DISTINTO
La familia est en el centro de la crisis y de las impugnaciones que
sacuden a la sociedad moderna, precisamente por tratarse de la institucin
fundamental de la sociedad y la garanta de su estabilidad y de su
carcter humano S. S. Pablo VI
En nombre del
derecho a ser diferente o a la diferencia se vulnera gravemente el
derecho a la diferencia de una institucin esencial para la subsistencia
de la sociedad. Esta contradiccin pone al descubierto el hecho central
que rene a todas estos movimientos e iniciativas a lo largo del mundo: la
confusin.
Deliberada o
inadvertida, esta confusin debe ser sealada y esclarecida cada vez que
se presenta, como en el caso que hoy nos ocupa.
La
primera y principal confusin se da entre la legtima e irrenunciable
exigencia de las personas con comportamientos homosexuales a ser tratadas
por la sociedad con justicia, es decir, con pleno respeto a sus derechos
fundamentales como personas, y la exigencia a que su anormalidad sea
considerada como normal.
El sexo es una de
las realidades en que se manifiesta de la manera ms incontrovertible la
existencia de un orden profundo de las cosas que nos es dado. Hay un gran
orden de la sexualidad y del amor que nos seala el camino de la
normalidad, de la salud, de la plenitud, de la felicidad (todos estos
trminos son de alguna manera intercambiables) y hay trabas y desviaciones
de ese orden, debidas a las causas ms variadas, que nos llevan a la
anormalidad y al sufrimiento. El hombre viene a la existencia
como varn o
como mujer, en la totalidad de su humanidad.
De acuerdo a la
revelacin bblica (que ilumina la realidad de los hechos),
el hombre es
creado a imagen y semejanza de Dios como varn y como mujer
(Gnesis 1,27), en
una originaria distincin y complementariedad, en una
unidualidad
relacional que permite a cada uno sentir la relacin personal y recproca
como un don enriquecedor y responsabilizante (Juan Pablo II,
Carta a las
mujeres, 8)
La
utopa nihilista de la modernidad cierra desesperadamente los ojos frente
a esta realidad. El orden profundo de las cosas es vivido por ella como
una constriccin insoportable que debe superarse por cualquier medio. De
all surgen una serie de equvocos que son causa, a su vez, de graves
daos para las personas y los grupos que estas exigencias confundidas
pretenden amparar. Esto se ha vuelto patente en el dominio de la medicina
y de la salud.
En el que quiz sea
el ms prestigioso texto de psiquiatra de la actualidad,
Warren
Gadpaille
denuncia
la
deplorable politizacin anticientfica en la que ha desembocado el
justificado esfuerzo por remover el peso de la estigmatizacin social de
la homosexualidad.
La presin activista
de los grupos homosexuales logr que la Asociacin Psiquitrica Americana
retirara el trmino
homosexualidad
como diagnstico de
enfermedad en su famoso sistema de clasificacin ( DSM III y IV). Su
ejemplo fue seguido por la OMS en su propio sistema de clasificacin ( ICD
9 y 10 ). La decisin provoc debates tan apasionados que fue sometida a
votacin, la cual, a su vez, est siendo ahora cuestionada. Pero lo
decisivo al respecto es lo que expresa en el trabajo citado
Gadpaille
:
La
verdad no puede ser determinada por voto, aun por supuestas autoridades.
La historia de las cuestiones cientficas que se vuelven altamente
cargadas emocionalmente no se distingue por la claridad de pensamiento ni
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por una
consideracin racional de los datos .
En la ltima edicin
del tratado, nuestro autor agrega, en contestacin a las crticas que le
fueron formuladas:
Lo
polticamente correcto es tan indefendible cuando se aplica a la
investigacin cientfica o al estudio de la orientacin sexual como lo fue
durante generaciones de abuso en la psiquiatra sovitica para someter la
investigacin cientfica del conocimiento a la ideologa poltica.
Como vemos
campea aqu, ostensiblemente, la confusin.
Otra grave confusin, en el terreno cientfico y prctico, es hablar de
la homosexualidad como si fuera una entidad nica (en algunos casos como
una suerte de tercer sexo). Lo que se presenta en los hechos es, en
realidad, una amplia gama de actividades y de comportamientos
homosexuales, conceptual y cualitativamente distintos entre s, que van,
desde los transitorios y ocasionales, fruto de circunstancias particulares
(crceles, internados, pocas de la vida como la adolescencia), hasta los
ms graves en los que importa, no el comportamiento sexual, sino la
alteracin profunda de la personalidad, muchas veces psictica. No podemos
olvidar, adems, los casos de comportamientos sexuales desordenados, fruto
de un mal uso de la libertad por parte de los hombres. Categorizar la
homosexualidad como un estado unitario de ser es, por lo tanto,
cientficamente insostenible. En su lugar, la clnica describe hoy da,
una variedad dispar de comportamientos homosexuales verificables:
homosexualidad preferencial adulta, pseudo-homosexualidad, homosexualidad
en etapas de desarrollo, actividad homosexual situacional, comportamiento
homosexual forzado o explotador, bisexualidad, homosexualidad ideolgica
(sobretodo en militantes feministas).
Es
en el campo de la medicina y de la psiquiatra donde se han podido
comprobar, en los ltimos aos, las trgicas y desastrosas consecuencias
de estas confusiones. En 1997, la Asociacin Psicolgica Americana apoy,
en una declaracin, a quienes opinan que, siendo normales, los
comportamientos homosexuales no necesitan tratamiento. y critic, y
previno, adems, contra algunos de estos tratamientos. Cabe reflexionar:
cuantas personas capaces de reasumir el tesoro de su identidad de varn o
de mujer y de desarrollar las riquezas en l implcitas, aun a pesar de
trabas y limitaciones, son privadas de este bien (que s es un derecho
humano inalienable) a causa de estos desatinos que confunden en todo el
mundo a la opinin pblica profana y profesional ? Cabe subrayar, al
respecto, que la experiencia profesional demuestra que las orientaciones y
comportamientos homosexuales son exitosamente tratables en una proporcin
muy importante de los casos.
Un caso clamoroso ha
puesto recientemente de manifiesto estos hechos en los Estados Unidos y
contribuido a desenmascarar la falsedad que sostena la teora tan
ampliamente aceptada del
gnero
(o de la
determinacin psicosocial, genrica,
de la identidad
sexual), desarrollada por el famoso psiclogo neozelands John Money, del
hospital John Hopkins de Baltimore. Durante varias dcadas, Money present
ante un auditorio internacional, como un xito, el caso de un nio varn
normal que perdi su pene en un accidente a los ocho meses de edad. El
nio fue castrado, sometido a una plstica en sus genitales y educado a lo
largo de once aos como mujer. El caso, que se hizo famoso en los anales
de la medicina, termin por revelarse como un completo fracaso gracias,
fundamentalmente, a la tenaz y heroica resistencia del nio que, aun sin
conocer su verdadera historia, se neg a aceptar la identidad femenina que
se le quera imponer logrando superar la terrible prueba que l y su
familia soportaron durante tantos aos El anlisis de los hechos demoli
los cimientos de la teora del gnero al volverse evidente la mentira que
la sostena Es importante subrayar que esta teora sirvi de respaldo a
otra iniciativa de Money, mundialmente aceptada: las intervenciones
quirrgicas para la reasignacin de sexo, que se realizan por millares
cada ao en todos lo pases.
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La realidad termina siempre por imponerse frente a las teoras y proyectos
arbitrarios que pretenden negarla. Queremos finalizar citando, a este
propsito, unos prrafos de la nota publicada recientemente por el Dr.
Jorge Mazzinghi en el diario
La Nacin
(y a la
que pertenece tambin el ttulo de esta declaracin) :
Probablemente el uso abusivo de la palabra discriminacines uno de los
factores que ha causado mayor confusin en el derecho contemporneo, ya
que se suele incurrir en el error de que discriminar es, de por si, una
actitud perversa, en vez de ser como es, el ejercicio de la inteligencia
para tratar de modo distinto lo que es, en sustancia, distinto.
Es claro que puede haber discriminaciones inaceptables por su notoria
injusticia y ellas deben ser evitadas, pero el temor de incurrir en tal
extravo no debe inhibir de aplicar aquel principio romano: juzga bien
quien bien distingue.
Por otra parte los efectos (del proyecto) son limitados. Por ms que el
legislador se lo proponga no puede borrar la diferencias que la realidad
propone, y proceder como si ellas no existieran. ()
La pretensin de que una unin que se exterioriza como una relacin
afectiva estable y pblica, anloga a la familiar, con prescindencia del
sexo de sus integrantes, produzca efectos equivalentes a los del
matrimonio, no es un modo de evitar la discriminacin, sino un medio para
ocultar la realidad y para fingir que es igual lo que es diferente..
fuente.
Pontificia Universidad Catlica
Argentina
JORNADA INTERDISCIPLINARIA
sobre el Proyecto de
LEY DE UNIONES CIVILES
El 19 de junio de 2002 se realiz en la Pontificia
Universidad Catlica Argentina una jornada interdisciplinaria para tratar
el Proyecto de Ley de Uniones Civiles, presentado ante la Comisin de
Derechos Humanos de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Durante
la misma, se presentaron diversas ponencias, agrupadas en : PANEL MDICO,
PANEL JURDICO y PANEL SOCIOLGICO.